Couchsurfing: una filosofía de viaje

Cualquier viaje nos proporciona temas sobre los cuales discutir y escribir. A lo largo del camino se crean situaciones, se viven momentos que vale la pena destacar y que se quedarán impresos en nuestra memoria. Mi lugar favorito para acercarme a la realidad de un lugar es el autobús: fuente continua e infinita de historias y anécdotas. Sin embargo, no solo en la carretera vivimos nuestra aventura, sino también cuando necesitamos descansar, relajarnos y dormir. Ya sea en un albergue, en un campamento o en una casa particular. Es precisamente de algo directamente relacionado con este último sitio del que quiero hablar en esta entrada: del proyecto Couchsurfing. Para aquellos que escuchan por primera vez este nombre, Couchsurfing es una comunidad de viajeros que a través de un perfil online pone a disposición de otros miembros un lugar donde dormir. Además, hay quien se ofrece a hacer de guía por su ciudad y solo tomar algo y dar informaciones sobre un determinado lugar. No es ni un criterio de admisión, ni obligatorio tener un sofá (o cualquier sitio donde hacer dormir a alguien), como he dicho, hay varias maneras de formar parte de ese mundo. Pero volvamos al intercambio de sofá (couch en inglés), que es un poco la base del proyecto. Pongamos que pronto visitaré Londres, pero tengo dos problemas: no conozco a nadie en la ciudad y mi presupuesto es muy limitado. Gracias a mi perfil en Couchsurfing puedo solucionar ambos problemas fácilmente. Busco entre los usuarios que viven en Londres a alguien que tenga mis hobbies o con quien piense que me llevaré bien. Para seleccionar a nuestros anfitriones es importante leer bien los perfiles. Hecho eso, le mando una solicitud de sofá lo más personal posible (siempre se agradece). Si esta persona está disponible y también piensa tener intereses en común conmigo me contestará aceptando mi solicitud y yo tendré un lugar donde quedarme y un amigo para disfrutar de la ciudad. Estos, resumidos, son los pasos que hay que seguir.

pantallazo cs

La filosofía de Couchsurfing (o del couchsurfer, nombre que se le da un miembro de la comunidad), va mucho más allá del mero hecho de dormir gratis. No se trata solamente de ahorrar el dinero del hotel, sino de hacer un intercambio cultural interesantísimo y de una ocasión para echarse nuevos amigos en todo el mundo. No es raro que las amistades de Couchsurfing sigan incluso después del viaje. Es curioso cómo a veces te puedas encontrar compartiendo un rato con gente con la que a primera vista no tienes nada en común. En mi experiencia personal no he encontrado nunca a nadie que por diferente que fuera de mí (como carácter, situación social, edad, orientación sexual, etc.) no tuviera una historia interesante que compartir. A fin de cuentas, una cosa es cierta, el couchsurfer te da seguridad, te apoya cuando lo necesitas y, sobre todo, hace que vivas tu viaje de una forma diferente de la convencional. Sería mentira que os dijera que todo miembro de la comunidad comparta totalmente esta filosofía. Como en cualquier cosa, por bienintencionada que sea, también en Couchsurfing hay ciertas “manzanas podridas”, gente que se aprovecha de la disponibilidad y de la confianza de los demás solo para no pagar un cuarto en un albergue, para ganar dinero alquilando habitaciones o que confunde este proyecto con una página para buscar pareja. Estos, por fortuna, constituyen una fracción mínima del total.

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Personalmente, viajo con Couchsurfing desde hace cuatro años. Mi primera vez fue en Santander, España y desde entonces cambié mucho mi forma de vivir los viajes. No lo uso siempre porque algunos, frenados más por desconocimiento que por motivos concretos, no comparten ese estilo de viajar, así que depende de quienes sean mis compañeros de viaje. Durante los meses que pasé este año en América Latina tuve que organizar varios viajes y como sabía que iba a estar on the road solo, me puse en contacto con algunos couchsurfers de las ciudades que pensaba visitar: en algunos casos tuve suerte, en otros menos. Me quedé sorprendido por la rapidez en contestar de algunos miembros; acababa de enviar las solicitudes y ya tenía tres sofás en Guate y dos en San Pedro Sula. En Ciudad de Panamá me pasó lo mismo y en Colombia en más de un mes de camino dormí solo una noche en un hostal. El mismo día que envié las solicitudes alguien se ofreció acompañarme de Guate a la Antigua y hacerme de cicerone en la ciudad. Otros me acompañaron en coche hasta estaciones de autobuses y aeropuertos o vinieron a recogerme a las tantas de la noche. Llevo poco tiempo en los Estados Unidos pero ya he conocido a algunos couchsurfers que una vez más me han confirmado lo excepcional que es esta comunidad. A menudo paso de salir de casa solo con mi querida Nikon a tener compañía durante la mayor parte del viaje. Genial, ¿verdad?

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Para hacer este post más completo e interesante y darle un toque original he pedido un pequeño favor a algunos amigos de Couchsurfing conocidos durante el viaje que hice por Guatemala, Belice y Honduras en Semana Santa. Lo que les pedí fue que me contaran en pocas palabras qué piensan de esta manera de viajar y que compartan con nosotros una anécdota sacada de su experiencia con la comunidad. Astrid, de Ciudad de Guatemala, y David, de San Pedro Sula, han contestado así:

Astrid (26 años): Couchsurfing para mí es un movimiento integrado por personas alrededor del mundo que comparten una misma filosofía de vida, viajar. A pesar de que todas las personas que integran este movimiento tienen diferentes intereses y provienen de diversos grupos étnicos, creo que todos comparten el pensamiento de que viajar es esencial para el aprendizaje y el crecimiento personal. Para mí, ha sido una oportunidad para conocer a muchas personas interesantes las cuales no habría podido conocer de otra forma.

Hasta el momento no he tenido la oportunidad de quedarme en casa de otro couchsurfer. Sin embargo, he hospedado a varias personas y he quedado con otras para tomar un café o bien una cervecita. Una vez tuve la oportunidad de hospedar a un alemán que trabajaba para un Banco importante de allá; a simple vista éramos bastante diferentes y sin mayores gustos en común, pero ha sido una de las mejores experiencias: yo aprendí mucho sobre el manejo del sistema bancario, él conoció a mi familia y lo pude llevar a sitios que no hubiese conocido a través de una tour operadora o por su cuenta. A pesar que todas las experiencias han sido diferentes todas han sido muy buenas y enriquecedoras.

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Hola a todos, soy David Díaz (28 años), en mi ciudad me conocen los locales como don “Dfotografo”… como habéis deducido, me dedico de lleno a la fotografía. Y en este punto es donde se preguntarán: “¿Que tiene que ver esto con Couchsurfing?”

Antes de contarles la anécdota más importante de mi vida, y relacionar la fotografía con mis viajes y Couchsurfing, les doy una breve explicación sobre el término “Couchsurfear”: que es literalmente abrir las puertas no solo de tu hogar, sino también de tu corazón a personas que viajan. Donde llega un completo extraño a tu casa después de solicitarte permiso y tras analizar por breves minutos sus referencias en cuanto a experiencias previas con otros hospedadores.

Mi vida definitivamente se ha enriquecido con la práctica de éste concepto, he hospedado cerca de 200 personas, en las cuales incluyo un par de locos, un Santa Claus y un “Manos pegajosas” jaja, pero aparte de ellos he hospedado a las personas más interesantes, educadas, felices y mis mejores amigos en el mundo.

Cada conversación, cada cena cocinada, plática nocturna o caminata en las montañas me han convertido en quien soy hoy. Ya que uno de mis couchsurfers favoritos fue un Inglés llamado Greg Hardes, quien me introdujo al mágico mundo de la fotografía, me abrió las puertas de su hogar en Londres y dio los mejores consejos fotográficos, los cuales me sirvieron ocho meses después cuando caí del mundo corporativo en Panamá, en la crisis financiera de mi país, Honduras, durante el famoso golpe de Estado en 2009. Sin trabajo, creé mi empresita de fotografía (donde mi jefe por cierto es el mejor ser del mundo, guapísimo… ermm sí, soy yo mismo jeje).

De ahí donde un ser normal y común, que abrió sus puertas y corazón a locos viajantes en Couchsurfing, se enriqueció culturalmente e inspiró a cambiar su estilo de vida y trabajo al que actualmente llamo “Dfotografo”. Este es mi ciclo natural de vida, una parte inherente de mí.

En fin, la gente como Astrid y David es la que hace de Couchsurfing una comunidad extraordinaria y que permite viajar de otra forma. El proyecto prácticamente ya no tiene confines. Si entráis en Couchsurfing.org veréis que hay sofás disponibles en cualquier parte del Planeta: desde Manhattan en Nueva York hasta la Patagonia; desde Locarno en Suiza a África, Asia y Australia. Y vosotros, ¿qué esperáis para haceros miembros del grupo de viajeros más grande y solidario del mundo?

couchsurfing cena mexicana

Los diez mandamientos de Couchsurfing. O, guía práctica y ética para que la comunidad te quiera:

1. Crea una cuenta (es totalmente gratis) en Couchsurfing.org;

2. Completa el perfil personal (cuantos más datos, más posibilidades tendrán tus solicitudes de ser aceptadas);

3. Busca a los Csurfers que te interesa contactar (lee completamente los perfiles de la gente);

4. Envía una solicitud (cuanto más personal mejor; intenta evitar mensajes impersonales o “copia y pega”). Es aconsejable enviar por lo menos cinco solicitudes por cada ciudad;

5. En caso de respuesta positivas, toma contacto con el futuro host para confirmar tu llegada (y eventualmente pídele un número de móvil, una dirección, etc.);

6. Después de haber dejado la casa de tu host, no se te olvide dejarle una referencia en su perfil hablando brevemente de la experiencia con él. Eso también es muy importante;

7. Si recibes una solicitud, antes de aceptarla o rechazarla, lee bien el perfil de quien te escribe; Aunque no puedas acoger a nadie en esas fechas, contesta a las solicitudes y a los mensajes. Quien te escribe está probablemente pendiente de tu decisión;

8. Entra en grupos para quedar con la gente de tu ciudad, participar en eventos mientras viajas, etc.;

9. Mantener actualizado tu perfil (añade fotos, agrega a los couchsurfers que has conocido viajando,…);

10. ¡Disfruta de tus viajes como nunca!

Enlaces útiles

Página oficial:
www.couchsurfing.org

Grupos de CS en Facebook (estos son los que sigo yo, pero hay muchos más divididos por países o regiones):

Couchsurfing

Couchsurfing Latinoamérica

2 thoughts on “Couchsurfing: una filosofía de viaje

  1. Vivi

    Hola.. muy interesante tu post. Personalmente nunca entre al mundo de Couch un poco por miedo te voy a confesar. Pero tengo amigas que se han alojado y han recibido alojamiento y todo 10 puntos.
    Me entra una duda, que pasa si yo no puedo alojar gente en mi casa? (por cuestiones de espacio y que comparto con otras personas) no porque no lo quiera. Igual puedo participar?
    Gracias. Saludos Vivi de Uruguay

    1. Jack Post author

      Hola Vivi, qué tal? Gracias!
      Mira, puedes formar parte de la comunidad activamente aunque no puedas alojar a nadie! Hay una opción en tu perfil que te permite decidir varias opciones de disponibilidad como “quedar para tomar un café”, por ejemplo. Hay muchos miembros que no pueden acoger a nadie en su casa por una razón u otra, pero igual participan en Coucchsurfing! ;-) Yo en este momento no puedo alojar a nadie, pero estoy disponible para quedar, dar informaciones, etc…y además estoy usando la página para viajar (o sea que me sigo quedándome en casa de la gente cuando viajo).
      Y por que me dices del miedo, bueno…si viajas sola puedes intentar buscar a parejas, mujeres o familias entre los couchsurfers de la ciudad que te interesa! Así a lo mejor te animas más!
      un abrazo
      jack

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