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Ucrania

08/05/14 Fotopost , Ucrania # , ,

Chernobyl y Pripyat. 30 imágenes para contar un silencio

Chernobyl y Pripyat. 30 imágenes para contar un silencio

Escribir es un hobby que me ha contagiado hace relativamente poco. Sacar fotos, en cambio, es algo que llevo cultivando dese hace ya unos años. Hace poco tuve la suerte de participar en un tour guidado a la central nuclear de Chernobyl y, sobre todo, a la ciudad fantasma de Pripyat. En ocasión del 28 aniversario de la explosión del reactor número 4 he publicado un post, ahí os cuento las emociones que viví paseando entre los edificios vacíos y las calles destrozadas por el retorno de la naturaleza. En esta entrada quiero destacar una selección de mis fotos de aquel día: 30 imágenes para contar un silencio, un paseo fotográfico por uno de los lugares más míticos del mundo. Hace 28 años el nombre de Chernóbil empezó a difundirse entre la gente de todo el planeta de la misma manera que las escorias radioactivas de su central. Seguir leyendo

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03/05/14 Ucrania # , , , , ,

Chernobyl, una historia sin fin

Chernobyl, una historia sin fin

El 26 de abril de hace 28 años la humanidad se enfrentaba al accidente nuclear más grave de la historia y volvía a vivir en su piel la potencia destructora de esta energía después de la bombas de Hiroshima.

Era alrededor de la una y media de la noche cuando el reactor número cuatro de la central nuclear de Chernobyl, un pequeño pueblo de la difunta Unión Soviética, explotó marcando un trágico antes y después en la historia del mundo. Según los relatos de los habitantes de los asentamientos cercanos, una enorme lengua de fuego saltó hacia el cielo de la noche rusa. Parece que la explosión llegó a más de 1000 metros de altura. El accidente de Chernobyl, en un primer momento ocultado por los señores de Moscú, cumplió hace poco 28 años.

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Hace tan solo unos días, tuve la suerte de poder participar en una de las visitas organizadas en la Exlusion Zone de Chernobyl. A pesar de no ser un amante de este tipo de visitas, esta es la única forma de acercarse al reactor número cuatro, a la ciudad fantasma de Pripyat y a los pueblos desaparecidos a causa del accidente. Yo elegí Ukranian web y la verdad es que me quedé más que satisfecho.

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A 40 km de la central encontramos el primer checkpoint del ejército ucraniano. En esta primera zona están los pueblitos evacuados después del desastre, entre ellos el de Chernobyl, en parte resurgido gracias a la gente que trabaja en la central nuclear – la “limpieza” de los residuos se calcula en siglos- y gracias también a un grupo de los originarios habitantes que decidió volver a su casas. Sin embargo, la vida de esta gente sigue marcada por la ley de la explosión y regularmente todo el mundo tiene que efectuar controles de radioactividad.

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El segundo checkpoint se encuentra en un rayo de 10 km e incluye el tristemente noto reactor 4. El plan original de las autoridades soviéticas era construir doce reactores, cuando el proyecto se bloqueó en el 1986 se estaba erigiendo el sexto, que nunca se terminó. Una vez que las autoridades se enteraron del desastre empezó una carrera contra el tiempo para enterrar los residuos más destructivos en el mismo reactor 4. Todo se hizo de forma silenciosa para intentar custodiar entre los confines soviéticos el terrible secreto. Desgraciadamente, viento y lluvia contribuyeron a expandir las escorias más ligeras. Sin embargo, lo que más preocupaba eran los residuos más pesados como el uranio y el plutonio, los que siguen enterrados en el reactor. Las condiciones extremas no permitían a las personas de quedarse cerca del reactor por más de unos pocos minutos y por eso llevar a cabo el trabajo fue una verdadera empresa. Hace pocos meses se completó la primera mitad del nuevo escudo que irá a sustituir al original.

Sin duda, la parte más interesante de todo el tour fue pasear por las calles llenas de árboles y hierbas de la ciudad fantasma de Pripyat. Fundada en 1970, esta ciudad acogía a más de 50’000 habitantes en la época del desastre, unos 10’000 de ellos trabajaban en la central. Moderna y en la vanguardia por sus tiempos, Pripyat no paraba de crecer, las cosas iban también que al parecer el sueldo medio de la población era el doble que el del resto del país. Desde finales de abril de 1986 ya nadie vive en Pripyat, de prisa y corriendo la ciudad se vació y en menos de treinta años la vegetación volvió a conquistar lo que se le había quitado. Hoy, los enormes edificios en estilo comunista, vacíos y rodeados de ramas y hojas, crean un ambiente surrealista. Gracias a los chicos de Ukranianweb pudimos entrar en las cáscaras de la antigua escuela y del centro deportivo. Mesas, pizarras y libros siguen ahí, solo en parte escondidos por el polvo. La atmosfera hiela la sangre. Estoy seguro de que alguien recordará una de las imagines más famosas de Pripyat, la de la noria abandonada que, junto al resto del parque de atracciones, no volverá a ver ningún niño jugar con ella. El pequeño parque de atracciones da escalofríos.

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Parece mentira, pero en un primer momento las autoridades soviéticas quisieron mantener secreto el accidente para no generar pánico. Es evidente que no consideraron con lucidez la situación. Otra decisión por lo menos opinable fue la de volver a activar los primeros tres reactores solamente unos meses después del 26 de abril de 1986. La central nuclear de Chernobyl cerró definitivamente en el 2000. Si es verdad que la explosión hizo solo un muerto, las consecuencias de aquella noche siguen persiguiéndonos casi 30 años después.

*

Si queréis ver más imágenes de esos lugares, aquí tenéis un foto reportaje sobre mi tour a Chernobyl y Pripyat. No os lo perdáis.

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30/04/14 Ucrania # , , , ,

Maidán: el corazón de la revolución

Maidán: el corazón de la revolución

Anna me dice que si quiero mear mejor vaya ahora al Mc Donald’s de la esquina. Estamos a dos pasos de Maidán y nos espera una vuelta larga e intensa. El sol hace rato que se ha despedido y la plaza ya es muy oscura. Ya lo dije, me la esperaba vacía. Pero no lo está. Parece más bien un campamento militar. Un montón de tiendas, alambre y barricadas. Banderas amarillo-azules y rojinegras por todas partes. Parece que el arcángel Miguel y la diosa Bereginia tienen buena compañía. Algún fuego esporádico calienta los palmos de hombres en uniforme militar, son los de la Self defense, responsables de mantener el orden en la Plaza de la Independencia, Maidán Nezalézhnosti, como se conoce por aquí. Los acompañan gente vestida de civil. Juntos forman el ejército del pueblo ucraniano. En la gran plaza hay un silencio religioso. Un no ruido, como si se quisiera compensar los gritos de guerra de los últimos meses. Es un silencio que llena el ambiente y para los que estuvieron aquí tiene que ser brutal.

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No hay mucha gente alrededor de la plaza, casi nadie entre las tiendas de campaña. Nosotros pedimos permiso y pasamos.

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Anna estuvo aquí antes y durante la revolución, y volver le acelera el corazón. Se le nota la emoción en lo que cuenta, en cómo me lo cuenta. Su narración no consigue – ni quiere – esconder el orgullo que acompaña al éxito de las grandes empresas. Pero, pues sí, siempre hay un pero… este río de positividad y recuerdos está enturbiado por la convicción de que la historia aún no ha terminado. La calma de las últimas semanas para muchos ucranianos no es más que la confirmación de una situación inestable que todavía hay que solucionar. De repente Crimea es rusa, y en el este los filorusos preocupan.

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Cruzamos la plaza: la puerta con el arcángel y la famosa columna delimitan una parte importante de la historia reciente del país. Pero los enfrentamientos más brutales entre manifestantes y los Berkut, -antidisturbios a sueldo del gobierno- y las muertas tuvieron lugar en una calle adyacente, Instituskya. Algunas personas sacan fotos a los pequeños altares en homenaje a las víctimas. Ladrillos o neumáticos soportan el peso de una foto y algunas velas. Un nombre y una fecha para recordar a los Heaven’s Hundred, como se les dice a aquellos manifestantes que no pudieron ver a Yanukóvich destituido. A la izquierda, un enorme edificio  muestra las quemaduras de la batalla; enfrente está el Hotel Ucrania, desde donde disparaban los francotiradores. Encontramos otras barricadas, Anna me indica hasta donde llegaban en los días de la revolución. A mí me impresionan ya en su estado actual. Neumáticos amontonados y un sinfín de adoquines arrancados del suelo de la plaza. Las tiendas militares parecen no terminar nunca. La gente sigue viviendo aquí, como si estuvieran esperando algo, como si sintieran que algo todavía tiene que pasar. Hay cocinas de campo, sofás en las entradas y algún que otro ordenador. De nuevo, mi compañera me recuerda cómo era de enorme todo eso en enero y febrero, clímax de la batalla. Los primeros meses la revolución se llevó adelante de forma pacífica y Maidán era un punto de encuentro donde compartir un momento bonito. Cuando la policía decidió usar la fuerza todo cambió. Empezaron los enfrentamientos y empezaron a desaparecer los heridos de los hospitales. La que nació como protesta contra la firma de los acuerdos con Putin, se transformó en una cuestión patriótica. Antes se manifestaba por  Europa, ahora se lucha por Ucrania. Se abrieron hospitales en los bares, la revolución pacífica había terminado. Maidán a mí me impresiona y la emoción que acompaña el relato de aquellos días ya me ha hechizado.

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Maidán ha sido el corazón de la revolución y hoy es el símbolo de la misma. También por eso la gente sigue aquí. Además, para dentro de menos de un mes están programadas las elecciones del nuevo presidente de Ucrania y quién sabe qué están tramando los rusos. La calma es solo aparente, algo todavía tiene que pasar. Por eso esas caras serias entre las tiendas, por esos esos reflejos duros entre las llamas de las hogueras no apagadas y la oscuridad.

P.D.: Una selección de las mejores fotos que saqué en Maidán la podéis ver en este foto post: Maidán 2014. La posrevolución en 30 imagenes. ¡No os lo perdáis! 🙂

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30/04/14 Fotopost , Ucrania # ,

Maidán 2014. La posrevolución ucraniana en 30 imágenes

Maidán 2014. La posrevolución ucraniana en 30 imágenes

En otra entrada intenté describir las sensaciones que me ha dejado Maidán cuando la visité a mediados de abril. Ahí lo hice con palabras, espero haber conseguido transmitiros al menos en parte mi emoción al pasear por las tiendas militares, las barricadas y las fotos de los Heaven’s Hundred, los héroes que murieron entre enero y febrero de este año. En otra entrada intenté transmitiros las emociones que la posrevolución ucraniana me dejó.  Seguir leyendo

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18/04/14 Ucrania #

Kiev: primeras impresiones

Kiev: primeras impresiones

#UkraineNeverAlone: el hashtag que os hará viajar conmigo por Ucrania

No sé por qué, pero me la imaginaba vacía. El último golpe se disparó en febrero, el presidente se escapó y el pueblo ganó su revolución. O eso, de momento. Yo, ingenuamente, me la imaginaba vacía, revuelta, reventada, quemada, pero vacía.

***

Ayer llegué a Kiev. Venía sin saber bien qué situación iba a encontrar y después de un día la verdad es que tengo sentimientos contrastantes. Ayer fue un día muy raro. En el avión me dieron una rápida clase de supervivencia ucraniana: valor de la moneda, uso del metro, precio de la cerveza. Como extra, y en plan radio de propaganda, mi “guía” se empeñó en dejar claro lo guapas que son las chicas aquí.

Un par de horas más tarde, y delante de un plato de comida hare krishna, mi host de Couchsurfing se lanzó en un monólogo sobre la influencia de los símbolos heráldicos en el comportamiento de la gente. Materialista y vacía, Suiza sale perdiendo por su cruz; energía positiva, en cambio, en tierra escocesa gracias a la forma de la suya. Ah, y en Kiev hay poderes divino en contraste con los de Satán. A mí no me quedó otra que entrelazar sus “reflexiones” con algún “OK”…”That’s interesting”…”Oh, really!?” 

Al final, por fortuna, quedé con alguien que aprecia el vino y que tenía muchas ganas de hablar de lo que pasó entre noviembre y febrero. De los disparos, las cargas de la policía y las palizas, pero también de los bares convertidos en hospitales de campo, de la gente que desaparecía misteriosamente y de la sensación de estar haciendo algo como pueblo, para el pueblo. Para demostrar de saber andar con sus propias piernas. Sin la ayuda del tío Vladimir, vamos.

***

Ayer fue un día raro y largo. Conocí a gente interesante y sin duda peculiar. Probé también algo de comida ucraniana, tomé por primera vez un minibús de aquí y, por un momento, aterrizando con el avión y montándome en el minibús, tuve la sensación de estar en la Managua del este. Además, yo, que me la imaginaba vacía, me quedé de piedra cuando puse pie, por fin, en Plaza Maidan…

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Jack

Amante de la comida callejera, los autobuses incómodos, las carreteras polvorientas y los colchones en el suelo; amante de todo lo que está al otro lado de la ventana. Amante del mundo y de la buena compañía.

Me llamo Jack y en este espacio virtual comparto emociones reales.

El ojo detrás de la cámara, los dedos que teclean, la mente que, a veces, piensa: todo eso me pertenece; así como los derechos sobre los textos, las fotos y las informaciones publicadas en Libertad Viajera.

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