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agosto 17, 2016 at 9:31 pm

3 semanas en Malasia: una idea de recorrido

3 semanas en Malasia: una idea de recorrido

Malasia lo tiene todo: desde playas paradisiacas para descansar y hacer submarinismo hasta ciudades coloniales y aldeas indígenas, montañas y plantaciones de té, parques naturales y animales raros, una cultura gastronómica riquísima y precios bajos. La lista podría seguir y después de haber estado por aquí, hace un efecto raro pensar que Malasia no haya sido todavía asaltada por el turismo masivo. No estamos hablando de un lugar sin explorar, sin embargo, todavía se mantiene un aire de autenticidad que se agradece mucho.

Después de un mes y medio en Malasia, tengo sensaciones muy positivas sobre el país y su gente. Malasia es un país muy fácil de visitar, y aunque no sea el más barato del sudeste asiático, es posible mantener un presupuesto muy bajo sin tener que romperse la cabeza. Finalmente, si casi un mes en la península da para mucho, definitivamente, dos semanas en el Borneo no dejan ningún margen a la improvisación.

Pinchando aquí vais a llegar al post práctico sobre Malasia, con toda la información sobre cómo moverse, dónde dormir, qué comer, qué ver y qué hacer. En fin, uno de esos post moldeado en números, tablas y horarios.

 

Qué ver en Malasia

Advertencia: esta es una idea de recorrido, no una guía de viaje. Las que vais a leer son mis impresiones personales y casi ninguna información práctica (esas las encontráis pinchando aquí). En menos de 300 palabras quiero daros una idea general del lugar visitado. Y si tenéis suerte, en estas líneas vais a encontrar consejos sobre lugares que no siempre están en las guías de viaje. En fin, como siempre, leed estos artículos con precaución, viajar es un virus que no tiene cura.  

 

 

Melaka

qué ver en malasia melaka

Tenía expectativas muy altas sobre Melaka y la “culpa”, como siempre, fue de otros blogueros que la visitaron y quedaron encantados. Pero cada uno vive un lugar de forma personal y distinta y, aunque no se mueva de su ubicación geográfica, cada lugar es cambiante. Mis ojos nunca percibirán lo mismo que los de otro, mi cerebro recibirá, siempre, una información única.

Al darle cuerpo a las formas borrosas que tenía en la cabeza – recuerdo de otros post leídos- quedé un poco decepcionado. Pero ya que son muchos los elementos que influyen en cómo vivimos una ciudad, no estoy seguro de que esa decepción fuera fruto solo de los monumentos y el ambiente, de todos modos, no tan impresionantes como me los había imaginado. Me gustó el rojo violento de Dutch Square y sus alrededores y no me gustó la masa de gente que los llenaba. Me gustó pasear por el río y no me gustó no tener la curiosidad de ir un poco más lejos y encontrar los murales y los barecitos chulos. Me gustó la impresionante mezquita flotante y me encantó ver al sol ponerse detrás de ella.

Pero lo mejor que me llevo de Melaka es algo realmente fuera de los esquemas. El domingo por la mañana acompañamos a nuestro host Jerry a una enorme misa protestante en la que participaban más de 1.500 personas. Una especie de grupo rock religioso tocaba en el escenario y el público en éxtasis seguía las letras en una pantalla gigante, en plan karaoke. Cosas de película (de terror). 🙂

 

Kuala Lumpur

qué ver en malasia

Según algunos, la capital de Malasia tiene un charme que de primeras no todos consiguen pillar. Puede que sea así, y yo estoy en el numeroso grupo de los que no consiguieron encontrarle el punto. Como casi toda capital y ciudad grande, aunque cuando no haya nada que ver, siempre habrá algo que ver. Cuando terminen las obras alrededor de Merdeka Square, KL tendrá una zona muy limpia y bonita a orillas del río. De momento lo que hay son andamios, escombros y edificios que se caen a cachos o en renovación. Entre ellos la Masjid Jmaek y el parlamento.

Pero vamos a hablar de los que sí me gustó. Las torres Petronas son impresionantes sobre todo de noche, cuando se parecen a una enorme nave espacial.  La excursión a las Batu Caves (un lugar sagrado para los hindúes a unos 13 km del centro de KL) me parece obligatoria, subir y bajar las escaleras entre macacos locos y turistas que intentan sacarse selfies con ellos fue simplemente grandioso. Otro sitio que me ha dejado boquiabierto fue el Thean Hou Templo. Había visto una foto de la entrada del templo en otro blog la última noche que estuvimos en KL y decidimos visitarlo el día siguiente. Lo que no sabía era que el templo estaba escondido entre la vegetación y que su ubicación completa magníficamente el cuadro general.

En KL vi los primeros sintecho de todo el viaje o, al menos, la cantidad me llamó mucho la atención. Por el resto, la ciudad es una capital caótica como muchas otras en el mundo, ni más ni menos. De todas las ciudades que visitamos en Malasia es la única que tiene un tamaño tal que es muy duro ir andando a cualquier sitio sin usar nunca el trasporte público. El transporte público en KL es lentísimo.

 

Cameron Highlands

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Las Cameron Highlands han sido unos días de tregua al insoportable calor de las ciudades. Se trata de una región “montañosa” en el estado de Pahang. Una de sus cosas más positivas es el clima, unos 20 grados que se mantienen durante todo el año y que convierte la zona en el lugar ideal para los cultivos de té. Personalmente, considero las Cameron Highlands un destino imperdible en Malasia, el panorama que ofrecen las plantaciones de té son una pasada.

La base ideal para descubrir la zona es el pueblo de Tanah Rata, que se reduce una calle de restaurantes, tour operadoras y guesthouses. Aquí llegan y desde aquí salen los autobuses hacia el resto del país. Desde Tanah Rata salen también la mayoría de los senderos del Jungle Trail. Otro pueblo, Brinchang, está a unos 4 km (unos 35 minutos andando) hacia el norte.

Fundamentalmente, en Cameron Highlands hay tres cosas que hacer: visitar las plantaciones de té (con o sin tour), hacer uno o más de los 14 Jungle trails que suben y bajan en los bosques, subir al Gunung Brinchang.

En este artículo os cuento en detalle nuestra experiencia en las Cameron Highlands y os doy toda la información práctica que necesitáis para moveros a gusto entre las colinas de té.

 

George Town (Penang)

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Empecemos aclarando una cosa, ¿qué es esto de George Town/Penang? Con Penang podemos referirnos a tres cosas: al Estado -que incluye una isla y un área de costa en la tierra firme-, a la isla -sin tener en cuenta la parte peninsular, a la ciudad más importante del estado y de la isla, también conocida con su nombre colonial, George Town.

Antes de llegar, lo único que sabía de George Town era que había sido una importante ciudad colonial bajo los británicos y que en algún sitio del centro estaba el famoso mural de los dos niños en bicicleta, que, más tarde, descubrí que eran parte de la herencia artística dejada por el artista lituano Ernest Zacharevic en la ciudad.

El arte está intrínsecamente ligado a la ciudad, a sus rincones y a sus paredes. Encontrar tal o tal otro mural se acaba convirtiendo en una gran caza del tesoro, pero si queréis disfrutar de unas obras igual de bonitas y menos a la vista, no os perdáis el Hin Bus Art Depot, un centro de arte alternativo surgido entre las ruinas de una antigua estación de autobuses. Otro rincón ligeramente alejado de las antiguas casitas del centro es Nagore Square, la zona hípster de Penang. Aquí encontrareis más murales y unas hamburguesas caseras para chuparse los dedos.

Si os sobra un medio día y no podéis quitaros de la cabeza las obras de Zacharevic y Julia Volchkova, tomad el bus #501 o #502 y pasead por la calle principal de Balik Pulau, un pueblito en el interior de la isla de Penang que conserva entre sus paredes algunos de los grafitis más impresionantes que he visto en mi vida.

 

Kuala Terengganu

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Kuala Terengganu no es una ciudad con mucho atractivo turístico, pero es una buena base de una noche de camino a Redang Island o Kapas Island. Nosotros llegamos destrozados después de un viaje nocturno desde Penang, pero después de la siesta, nos dio tiempo visitar algo. Chinatown -que se limita fundamentalmente a una calle casi a orillas del río – está en el centro y vale seguramente un paseo.  Los otros tres sitios de interés, en cambio, están lejos del centro, pero se pueden alcanzar en autobús. Hacia el norte, está Pulau Duyong, una islita con tradicionales casas de madera en el agua. Hacia el oeste, en otra especie de isla, está la Crystal Mosque -una particularísima mezquita de cristal que, si alguien se molestara en encender las luces que la iluminan, de noche da lo mejor de sí-. Finalmente, unos 10 km siguiendo la costa hacia el sur, no deberíais perderos la blanquísima Floating Mosque, realmente un espectáculo insertada en sus alrededores.

Tened en cuenta que a las dos mezquitas (a las casas de madera no estoy seguro) se puede llegar en 10-15 minutos con un antiguo autobús de madera gratuito (que, realmente, ya de por si es una atracción). Los dos autobuses salen de la estación central y no podéis no reconocerlos.

 

Isla Kapas

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Si estáis pensando en ir a Kapas, dejad de pensar, leed esta guía definitiva sobre la isla, y preparad el bañador.

En un primer momento descartamos Kapas en favor de las islas Perhentian y Tioman, dos destinos más grandes, publicitados y muy concurridos, sobre todo en julio. De Perhentian y Tioman habíamos oído muchas cosas buenas, pero al final lo volvimos a pensar y nos la jugamos, íbamos a ir a Kapas, la hermana menor. Sobre Kapas Island no hay mucha información y, además, es prácticamente imposible reservar el alojamiento online, todo apuntaba a un sitio salvaje y muy poco visitado. Exactamente lo que buscábamos.

En la realidad, lejos de ser una isla desierta -cómo la espectacular Little Corn Island en el caribe nicaragüense, que visitamos hace unos años- el tamaño súper reducido de Kapas y la relativa disponibilidad limitada de alojamiento hace que cada uno tenga el espacio vital ideal para sentirse solo sin estarlo de verdad.

La vida en la isla se resume en pocas palabras: paseos en playas de arena blanca, baños en aguas turquesas (pues sí, suena a topicazo, pero es la pura realidad), horas con la cara debajo del agua mirando peces de colores y relax, muuuucho relax.

 

Mis paradas en el Borneo malayo

Sabah

qué ver en malasia sabah

Sabah es uno de los dos estados que componen el Borneo malayo. Mis primeros pasos en la tercera isla más grande del mundo fueron en Kota Kinabalu, ciudad que no me dejó más que otra bonita experiencia con Couchsurfing. No hace falta mucha imaginación para saber que lo mejor de Borneo no son las ciudades, sino su rica naturaleza, un mixto de flora y fauna únicas en el mundo.

Hablando de fauna, el Orangután Rehabilitation Center de Sepilok es una buena ocasión para ver estos simpáticos monos muy de cerca. El centro es una enorme reserva que ha como objetivo reeducar a los monos a vivir en libertad. Los momentos mejores para ver los monos es a las 10h y las 15h cuando se acercan a la plataforma para comer.

Por supuesto, el estado de Sabah tiene mucho más que ofrecer, pero esta vez iba realmente corto de tiempo y tuve que dejarme atrás lugares como el Mount Kinabalu – una excursión de dos días a la montaña más alta del sudeste asiático- y la navegación del río Kinabatangan.

 

Sarawak

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Sarawak ocupa la parte suroeste del Borneo malayo y su extensión es mayor que la de toda el área peninsular de Malasia. Como en Sabah, la población local se divide en cuatro grandes grupos de los que los indígenas son la mayoría (los otros son malayos, chinos y indios). En el Borneo malayo hay unas 70 tribus indígenas que, en muchos casos, siguen viviendo bastante apartadas de la ciudad. La capital de Sarawak es Kuching.

Para mí, lo más interesante de la ciudad fue el Museo etnológico (gratis), sobre todo la sala dedicada a las tribus, y Carpenter St., la calle del barrio chino. Luego, para una demostración práctica de lo que os ha enseñado el museo de etnología sobre las longhouse, es imprescindible visitar el Annah Rais Village (hay que pagar 8 RM para visitar el pueblo), un pueblo Bidayuh tradicional, enteramente construido con el sistema de las longhouse. Annah Rais está a unos 60 km de Kuching y no se puede alcanzar con el transporte público. Algunos lo consideran un lugar turístico, otros lo consideran una buena muestra de la vida real de las tribus. Personalmente, me ha parecido muy autentico. Los habitantes del pueblo se ocupan de sus tareas y visten ropa “normal” y no hay nada forzado en todo el ambiente.

Sin embargo, la verdadera joya de Sarawak es el Parque Nacional de Bako, a unos 40 minutos de bus y barco de Kuching. El parque se inauguró en 1957 y en él viven poco menos de 300 monos narigudos, una especie curiosísima que vive solo en Borneo. Para ver los monos hay que acercarse al Headquarter del parque por la manan o por la tarde, cuando las temperaturas no son demasiado altas y estos animales salen a buscar comida. En Bako hay 16 recorridos con diferentes climas y vegetación.

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2 thoughts on “3 semanas en Malasia: una idea de recorrido

  1. Luis dice:

    Hola, Jack

    Gracias por un artículo bien redactado, inspirador y con excelentes fotografías.

    El año que viene —alrededor de septiembre— quiero establecerme unos tres meses en Malasia, después de residir seis meses Chiang Mai. Este plan forma parte de mi proyecto de pisar los cinco continentes, por eso terminará mi periplo en Nueva Zelanda. Quiero convertirme en un nómada digital, de ahí que busque lugares donde plantar mi portátil y practicar turismo sin que sufra el bolsillo.

    Te escribo para pedirte consejo. ¿Es factible vivir con unos 500€ al mes en Malasia?

    Muchas gracias.

    1. Jack dice:

      Hola Luis, qué tal?
      Gracias por tu mensaje! Qué gran plan tienes, enhorabuena! Mira, yo creo que no vas a tener ningún problema para quedarte en alos 500 euros de presupuesto al mes. Evidentemente, depende de tus hábitos, pero Malasia es un país barato y si no te mueves mucho – o te mueves a dedo- vas a poder hacerlo sin dudas.
      Échale un vistazo al post práctico sobre Malasia para hacerte una idea de mis gastos allí: http://libertadviajera.com/2016/07/presupuesto-malasia/
      un abrazo

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Jack

Amante de la comida callejera, los autobuses incómodos, las carreteras polvorientas y los colchones en el suelo; amante de todo lo que está al otro lado de la ventana. Amante del mundo y de la buena compañía.

Me llamo Jack y en este espacio virtual comparto emociones reales.

El ojo detrás de la cámara, los dedos que teclean, la mente que, a veces, piensa: todo eso me pertenece; así como los derechos sobre los textos, las fotos y las informaciones publicadas en Libertad Viajera.

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