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mayo 19, 2016 at 11:00 am

Georgia: el Paraíso de Dios en la Tierra

Georgia: el Paraíso de Dios en la Tierra

Parece que los georgianos son un poco vagos y, sobre todo, no muy propensos a la puntualidad. O esto por lo menos es lo que me ha estado repitiendo una y otra vez la gente de ahí. Narra la leyenda que cuando el Altísimo estaba repartiendo la Tierra entre sus habitantes, los georgianos no se presentaron para recibir el trozo que les pertenecía. A obra terminada, Dios se echó una siesta, cuando, de repente, empezó a oír gritos que provenían de la Tierra… 

“¡Danos lo que nos pertenece!”

 “¡Te has olvidado de nosotros!”

“Incluso los armenios tienen su nación, ¡¿qué es esto?!”

Todavía un poco atontado, el Señor tardó un rato en entender quiénes eran y qué querían esos energúmenos. Cuando al final se dio cuenta de que eran los georgianos, intentó explicarse: “Amigos, cuando estaba repartiendo la Tierra en países, ninguno de vosotros se presentó, y ahora ya no hay sitio para ninguna otra nación, lo siento.” No hace falta decir que Dios tenía razón (al fin y al cabo, es el jefe, ¿no?), pero es importante tener en cuenta que a los georgianos les daba totalmente igual quien tuviera razón en el asunto. Así, para nada satisfechos, siguieron reclamando su pedazo de tierra día y noche.

Agotado por tanta perseverancia, a Dios no le quedó otra que encontrar una solución. Se puso frente al grupo de machacones y les dijo: “Vosotros ganáis, tendréis vuestra tierra. Pero dejad ya de darme el coñazo. Me había reservado un rinconcito para mí, es el mejor, el más bonito, un verdadero Paraíso. Tomadlo, es vuestro, pero cuidadlo bien, porque es único en el mundo”.

No hace falta decir que el Paraíso que Dios había guardado para él se encuentra entre las montañas del Cáucaso, aplastado bajo el peso de Rusia, pero con una salida a las aguas del Mar Negro. Aquel Paraíso, desde entonces, se conoce con el nombre de Georgia.

Nota del autor: no sé si Georgia es el país más bonito del mundo, pero no hay duda de que la belleza de sus paisajes la sitúa bien arriba en esta hipotética lista. Los ojos se impregnan de montañas coloreadas y el espíritu renace caminando entre cañones, arroyos y la naturaleza más pura.

 

 

Qué ver en Georgia

Batumi

que ver en georgia: batumi

He leído por ahí que es considerada Las Vegas europea, o esa era la idea de uno de los últimos presidentes georgianos, originario de la ciudad. Lo que es cierto es que Batumi está invadida por los turcos, que en su país no pueden apostar, y por rusos y ucranianos, que la eligieron como balneario económico. Quizás fue por eso que no fue fácil conocer a gente local en los días que pasé en Batumi. De todas formas, solo hace falta cruzar la frontera para empezar a respirar un aire distinto del de la vecina Turquía. Entre los lugares dignos de mención, destacaría el Batumi Boulevard, un bonito malecón a orillas del Mar Negro, y la Love Statue, monumento formado por un hombre y una mujer que a través de un mecanismo interno están continuamente acercándose, uniéndose y alejándose. En los días despejados vale la pena coger el teleférico hasta el Monte Anuria para disfrutar de la vista sobre el Mar Negro.

Supongo que en verano las calles del centro se animan más, pero bien entrados en otoño puede ser buena opción escoger uno de los muchos restaurantes locales que preparan el Kachapuri y disfrutar de esta bomba calórica como si no hubiera un mañana. El Kachapuri es un plato georgiano en el que una contundente base de pan es rellenada de queso y mantequilla derretidos. Encima de todo le ponen un huevo frito y para rematar, antes de servirlo, le echan otro ladrillo de mantequilla… para que no queden dudas sobre el aporte calórico del plato.

Mestia

que ver en georgia: mestia

Esta pequeña aldea de montaña fue la parada que más me impresionó en Georgia. Habrán sido las alucinaciones provocadas por la fiebre (consecuencia lógica de 40 minutos malamente sentado en la parte de atrás de un camión en movimiento…), pero el paisaje de la región Svaneti me atrapó. Estos lugares tienen que ser espectaculares a lo largo de todo el año, pero verlos en otoño, rodeado por una explosión de rojos, amarillos y marrones, contribuyó sin duda a mejorar el cuadro general. La característica más conocida del Svaneti son las torres medievales que surgen entre las casas de piedra como si fueran setas. Las torres, y la misma geografía originaria hicieron que Mestia y toda la zona se quedara fuera de conflictos e influencias externas. Eso dio pie a la conservación de muchas tradiciones locales. Para llegar a Mestia hay que seguir una carretera de montaña que desde Zugdidi serpentea por más de cien km hasta alcanzar los 1.500 metros de altura.

Vardzia

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Un país como Georgia hay que vivirlo al aire libre. Por eso, después de otro memorable día de autostop, me dejé atrás a las montañas del norte, para descubrir otro lugar imperdible: Vardzia, la ciudad en la roca. Según la historia del sitio, Vardzia fue construida dentro de una montaña para dar amparo a una princesa. Como para Mestia, también en este caso el destino no es lo único bonito del viaje. La carretera que corre entre cañones y descampados solitarios deja a uno boquiabierto.

Tiflis

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Para muchos Tiflis es la base para ir al descubrimiento del Cáucaso, en mi caso fue la última etapa antes de bajar a Armenia. Desgraciadamente, de los 5 días que pasé en la capital de Georgia, llovió sin parar durante cuatro… En el único rato seco no perdí la oportunidad de conocer un poquito más el centro histórico de Tiflis en compañía de unos chicos de Couchsurfing que, además de contarme la historia de la capital y alguna que otra curiosidad sobre su país, me llevaron también a algunos rincones remotos a los que no habría llegado solo ni en un mes. El casco antiguo va pateado en total libertad, callecita por callecita, cruce sobre cruce. Los mapas están totalmente prohibidos. O, por lo menos, cálidamente desaconsejados. Entre los must see están los baños romanos y la catarata que se esconde detrás de estos, la fortaleza de Narikala – desde donde tendréis un panorama muy chulo de la ciudad- y la Catedral de la Santísima Trinidad.

Que más no deberíais perderos (y que yo sí me perdí)

Kazbegi: en serio, esto lo tengo todavía atravesado. Si habéis visto alguna imagen de Georgia, hay muchas probabilidades de que fuera de Kazbegi. ¿Os acordáis de esa postal con una bonita iglesia en una colina protegida por una enorme e impresionante montaña? El pequeño templo se llama Gergeti Trinity Church y todo lo que veis es el Kazbegi. Os preguntaréis por qué me lo perdí. Pues, a finales de octubre las temperaturas eran ya bajitas bajitas y yo no iba muy abrigado…

Gori: este es un plus para los amantes de la Historia. En Gori nació un tal Iosif Vissarionovič Džugašvili, mejor conocido como Stalin. Los que estuvieron ahí dicen que además de la casa-museo del dictador soviético, también el centro vale la pena. Yo pasé de ello, a causa del tiempo asqueroso que me acompañaba esos días.

Región vinícola: las amantes del vino no deberían perder la oportunidad de cogerse un buen pedo al aire libre en este rinconcito oriental de Georgia. La región se llama Kakheti, y pesar de que el nombre no invite precisamente a beber o a comer, los bien informados hablan de viñedos y uvas de alta calidad. A las bodegas se llega con una excursión de un día desde Tiflis, pero es también posible quedarse en uno de los pueblos si veis que el néctar de los dioses ha tomado control sobre vosotros.

Todavía no estáis convencidos? Echadle un ojo a las mejores fotos de mis días en Georgia!
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Jack

Amante de la comida callejera, los autobuses incómodos, las carreteras polvorientas y los colchones en el suelo; amante de todo lo que está al otro lado de la ventana. Amante del mundo y de la buena compañía.

Me llamo Jack y en este espacio virtual comparto emociones reales.

El ojo detrás de la cámara, los dedos que teclean, la mente que, a veces, piensa: todo eso me pertenece; así como los derechos sobre los textos, las fotos y las informaciones publicadas en Libertad Viajera.

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