Share with your friends










Enviar
  • es
  • it
agosto 9, 2013 at 5:59 pm

Tikal, Xunantunich, Cahal Pech: mi pequeña ruta maya

Tikal, Xunantunich, Cahal Pech: mi pequeña ruta maya

No soy experto en arqueología, ni en ruinas antiguas. Sin embargo, siempre me han fascinado estos edificios que ocupan el mismo sitio desde hace miles de años. Si lo miramos desde nuestra perspectiva moderna parece imposible pensar que hay templos, iglesias o puentes que siguen en pie después de tantos siglos cuando hoy en día vivimos cada vez más metidos en una sociedad del consumo, del usar y tirar, en la que estamos acostumbrados a lo efímero de los objetos y por ende de los edificios y los monumentos.

Por ello, cuando se me presenta la ocasión de visitar algún antiguo asentamiento como un moderno Indiana Jones, no la dejo escapar. Durante mi viaje de Semana Santa estuve durante varios días en contacto con la historia y las maravillas de las civilizaciones antiguas. Guatemala y Belize, mucho antes de que se marcaran sus fronteras y se apodaran así, han sido territorios poblados por una antigua, famosa y todavía en parte misteriosa cultura: los mayas.

maya Tikal maya tikal cielo

Portadores de una cultura antigua de más de tres mil años, es empresa utópica describir, aunque solo sea a grandes trazos, la historia de estos hombres. Aquí solo pretendo situarlos en el espacio y en el tiempo, sin ir más allá y dejando a la wikipedia y a otros medios la tarea de explicar quiénes fueron y quiénes son los mayas. Así pues, restos de su paso y de sus ciudades se encuentran en el sureste de México, en casi toda el área del actual Guatemala, en Belice y hasta en zonas de Honduras –es muy conocido el sitio de Copán- y de El Salvador. El Mirador –un importantísimo centro maya descubierto recientemente en el norte de Guatemala-, representa una de las más antiguas, sino la más antigua, huella maya en el mundo. Los expertos sitúan estas ruinas en el Preclásico (1000 a.C.-320 d.C.). Sin embargo, el periodo máximo esplendor lo vivieron entre los primeros siglos después de Cristo hasta más o menos el año 850. De esa época son las ciudades de Tikal, Caracol y Copán, entre muchos otras.

maya tikal como una pintura maya templo blanco y negro maya tikal restos

Un recorrido por los sitios maya diseminados por toda Mesoamérica tomaría al aventurero meses. Puesto que mi viaje no iba a durar tanto, ni que yo quería dedicar todo mi tiempo a los mayas y a sus imponentes ciudades, decidí incluir en mi plan solo tres paradas históricas: Tikal, Xunantunich y Cahal Pech. Que levante la mano quién no ha oído hablar nunca de la ciudad imperial de Tikal. Nadie puede resistirse a la magia y al esplendor de este lugar mítico. En Guatemala, el legado maya es más fuerte que en cualquier otra parte del mundo y en frías cifras representa un 66% de la población. En cambio, los yacimientos encontrados en territorio beliceño, no son en general tan conocidos –con la excepción de Caracol-, pero sí tienen historias igual de interesantes y templos mantienen un aspecto impresionante. Xunantunich –la Señora de la roca- es uno de los sitios más importantes del país. Alrededor de 10’000 habitantes  vivían en Xunantunich durante su apogeo, alrededor de año 800 d.C., cuando el resto de las poblaciones mayas empezaban su decadencia final. El edificio más importante y la perla del Parque Nacional es El Castillo. En cambio, los orígenes de Cahal Pech, mi última etapa maya, se remontan al periodo preclásico, convirtiéndolo en una de las ciudades más antiguas en general.

maya templo del jaguar maya entre las ruinas

Pasear por estos lugares antiguos y sagrados me ha hecho pensar en esa extraña sensación que algunos prueban en determinados sitios marcados por historias fuertes –ya sean buenas o malas-. Esa suerte de energía que se transmite al visitador sin importar cuánto tiempo haya pasado. Escenarios de batallas, campos de concentración, la casa de algún genio o el escenario de un asesinato. Creo en eso de que algunos sitios tienen estas energías y que pueden hacer sentir a quienes los visitan sentimientos exageradamente fuertes. He visto a gente llorar fuera de los bloques de ladrillos rojos de Auschwitz, jóvenes y mayores. Yo mismo, que en el campo de concentración de Dachau no había sentido nada, en Polonia, me encontré envuelto en una espiral de sentimientos agotadores que me encogieron el estomago antes de atacarme a la cabeza. Creo que sensaciones parecidas las transmiten también las ruinas mayas. Tikal está ubicado en la selva del Petén – un lugar que contribuye grandemente a dar a todo el ambiente un toque aún más misterioso y espiritual. Aquí no me encogió el estómago esa sensación de angustia. Sin embargo, las vibraciones de estas tierras sagradas, testigos de un sinfín de ritos – ritos que desde hace unos años se han vuelto a practicar dentro del parque-, me han regalado otras cosas esta vez.

maya belice maya belice como pintura

En concreto, hubo dos momentos en los que he estado gozando totalmente de este lugar, sintiendo como si por un momento toda la grandiosidad del sitio, toda su historia estuvieran comprimidas en mi mirada. El primero, fue alcanzando la cima del Templo 4, después de 198 escalones. Salir, dar media vuelta, y encontrarse con el espectáculo de la selva a ciento ochenta grados. Lo que ves es una vegetación de miles de verdes distintos, parece imposible que de ahí a poco iba a estar visitando algo entre esos árboles que con sus ramas y su espeso follaje llegan a taparlo todo. Lo único que se distingue, a lo lejos, son las cumbres de tres edificios. Toda la escena tiene un algo particular que no sé si atribuiría a lo sagrado o simplemente a una belleza ajena a cualquier tipo de etiqueta. Y por eso, aún más sorprendente. Dicen que una experiencia que te marca es la de estar en ese mismo sitio cuando la selva se despierta. El ruido de los árboles y de los animales es algo de asombroso. El segundo momento de gozo lo viví al llegar a la Plaza Mayor, el centro de la antigua ciudad y la joya de la misma. La vista del conjunto desde arriba me pareció más impresionante que el sentirme muy pequeño frente al templo principal a ras del suelo. Todo tenía el poder de un enorme imán sobre mí y no había manera de que parara de sacar fotos al templo del Jaguar. Durante la visita a las ruinas de Xunantunich, de dimensiones mucho más reducidas respecto a la vecina Tikal, no sentí nunca esa majestuosidad, la misma admiración por el lugar. Sin embargo, tras escalar casi literalmente el Castillo me senté en el punto más alto y me quedé un buen rato contemplando los alrededores: los otros edificios que componen el complejo y el verde que domina y lo rodea todo. Sentado ahí arriba y sin rastro de otras personas, me invadieron una paz y una tranquilidad entrañables. Ya había llegado a la mitad de mi breve viaje, tanto por los días que me quedaban como por la ruta en el mapa. Tikal representaba mi punto más al norte y más lejano a mi principio y fin, Managua. Entrando en Belize había empezado mi inexorable vuelta a casa, curiosamente por esas fechas me acercaba también el punto de inflexión, la mitad  de mi estancia centroamericana. ¿Cómo no querer detener pues ese momento de paz que estaba viviendo desde los cuarenta del Castillo?

maya cayo maya cahal pech

En fin, estoy muy satisfecho con mi pequeña ruta maya por Guatemala y Belize. Como he dicho al principio, no soy ni un experto ni un aficionado de arqueología, pero me gusta pasear por estos lugares  imaginándome esta civilización tan avanzada y misteriosa que todavía representa un gran punto de interrogación para nuestra sociedad. Disfruto mucho dejándome sorprender por su grandiosidad. Al mismo tiempo, me encanta saber que existe una fuerza invisible que desprende de la tierra por razones que tampoco podemos explicarnos.

Share with your friends










Enviar
0 likes Belice , Guatemala # , , , , ,
¿Te unes a Libertad Viajera?

Únete al newsletter y recibe un regalo cada 15 días

Psst! Recuerda confirmar tu suscripción con el mail que te acabo de enviar

2 thoughts on “Tikal, Xunantunich, Cahal Pech: mi pequeña ruta maya

  1. Marga dice:

    Me ha encantado el post y cómo has presentado tu viaje, cómo explicas todo y las sensaciones que estos monumentos nos transmiten… Quién pudiera visitarlo algún día! Enhorabuena, muy buen contenido y con fotos maravillosas 😉
    Un saludo

    1. Jack dice:

      Hola Marga! Muchas Gracias!
      Hay lugares que tienen realmente algo especial, casi mágico, en su esencia!
      un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Jack

Amante de la comida callejera, los autobuses incómodos, las carreteras polvorientas y los colchones en el suelo; amante de todo lo que está al otro lado de la ventana. Amante del mundo y de la buena compañía.

Me llamo Jack y en este espacio virtual comparto emociones reales.

El ojo detrás de la cámara, los dedos que teclean, la mente que, a veces, piensa: todo eso me pertenece; así como los derechos sobre los textos, las fotos y las informaciones publicadas en Libertad Viajera.

¿Te unes a Libertad Viajera?

Recibe las últimas actualizaciones de Libertad Viajera directamente al correo y sigue viajando conmigo. Solo tienes que rellenar el formulario de aquí abajo. Cada 15 días habrá una sorpresa esperándote

Psst! Recuerda confirmar tu suscripción con el mail que te acabo de enviar

¿Te perdiste este post?
ESTE BLOG PARTICIPA EN
La Comunidad Viajera