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Agosto 10, 2013 at 4:15 pm

Las isletas de Granada: una Venecia rural y salvaje

Las isletas de Granada: una Venecia rural y salvaje

Uno de los destinos más sugestivos para mí de Nicaragua ha sido Granada. Visité la ciudad por primera vez hace un par de meses en ocasión del Festival Internacional de Poesía que se organiza cada año en la ciudad colonial. Me enamoré de sus colores, sus casas y sus calles y de la gente súper amable que acogió a mis amigos y a mí en su casa como si fuéramos familia.

Aquellos dos días además del centro de Granada fui a curiosear un poco en los alrededores, no es que no supiera que era lo que me esperaba, pero no sabía todavía cómo era lo que iba a descubrir. Subir al Volcán Mombacho y disfrutar de la vista desde su cumbre fue muy bonito, sin embargo, lo que mejor sabor de boca me dejó fue otra atracción directamente relacionada con el volcán. Un producto, digamos, de un momento de ira del Mombacho, unas hijas que reventaron del vientre de la madre para terminar su salto en el cercano Lago Cocibolca – el Lago Nicaragua, el enorme “Mar dulce” de los conquistadores, una piscina de 8’264 kilómetros cuadrados-. Dejándonos de metáforas e imágenes apocalípticas, lo que tanto me gustó en mi primera visita fueron las isletas de origen volcánica que reposan tranquilas cerca de la orilla del lago, en la península de Aseses.

isletas pescatore isletas hotel davanti al mombacho isletas ninfee

Situadas a unos cinco kilómetros del centro de la ciudad, se pueden alcanzar después de un (largo) paseo por el malecón. La alternativa es coger un taxi que por un dólar por barba os llevará hasta el punto de partida de las lanchas. Existe también una tercera posibilidad, más romántica, a no ser por el montón de mosquitos que le quitan todo “el charme”, y es ir en carroza tirada por caballos. Una vez allí tendréis que decidir qué tipo de tour hacer y regatear un poco el precio con el capitán de la lancha. El coste depende también del número de personas, nosotros pagamos trescientos córdobas  entre tres, por una vuelta de una hora más o menos. Un consejo: llegad a la hora de comer y, a mitad del tour, parad en uno de los restaurantes ubicados en las islas; podéis quedar con el capitán para que os vuelva a recoger después de una hora o dos (esto también hará ensanchar un poco el precio, pero puede valer la pena). Bien, después de esta digresión en plan oficina de turismo de Granada, empecemos a darle un poco de jugo al post.

isletas casa di lusso isletas casa pescatori

Hace poco se me presentó la excusa perfecta para volver a disfrutar del ambiente isletas, la visita de Rosana, que no podía marcharse de Nicaragua sin haber visto Granada. Así que un día salimos por la mañana de Managua rumbo al sur. A diferencia del primer tour, bonito pero hecho muy deprisa – el bote iba tan rápido que casi no tengo fotos de ese día- esta segunda vez fue mucho mejor. Mario, nuestro capitán personal, nos explicó muchas cosas interesantes sobre las isletas. Algunas pertenecen al gobierno de Nicaragua (no a los que las habitan) y otras han sido vendidas a gente adinerada que hizo construir en ellas mansiones de vacaciones súper de lujo. Tienen casa aquí muchos extranjeros, sobre todo estadounidenses, pero también algún europeo, y las familias más poderosas del país (los Pellas, los Chamorro y los Baltodano, solo por dar algunos ejemplos; el presidente Ortega no tiene isla pero parece que sea dueño de uno de los hoteles más lujosos de la ciudad…). El resto de las isletas está en buena parte habitada por humildes familias de pescadores y se calcula que las tres comunidades que constituyen las más o menos trescientos sesenta isletas alcanzan unos 600 habitantes. Lo que más me sorprendió fue descubrir la presencia, además de algunos hoteles y restaurantes, de escuelas, tiendas, un centro de salud, iglesias e, incluso, un verdadero cementerio. La primera vez no me había dado cuenta de que esta es una pequeña ciudad acuática, la versión centroamericana de la ilustre Venecia.

isletas cimitero isletas panchito

Cuando fui con Rosana, vimos también algunos de los habitantes de las islas que más llaman la atención: garzas blancas, patos chanchos (o cormorán), Pancho y Panchito, dos de los cuatros monos que ocupan una pequeña isleta y toda una serie de aves que no había visto nunca y de los que desgraciadamente no recuerdo el nombre. Pero a lo natural hay que añadirle lo histórico. Así, es importante saber que el archipiélago tuvo un papel decisivo en el sistema defensivo de Granada contra los piratas que hasta mediados del siglo diecinueve aterrorizaban a la población con sus ataques. Entre una oropéndola y una gallina de agua, merece la pena bajar un momento del bote para visitar el fuerte San Pablo, una construcción de la Nicaragua colonial con su bonito y amenazante cañón de la época apuntando hacia el lago.

isletas san miguel isletas detalle panga

En fin, no se puede visitar Nicaragua sin pasar por sus isletas, con la ciudad de Granada, uno de los escenarios naturales y arquitectónicos más asombrosos de todo el país. Si en mi primera visita me quedé boquiabierto frente al esplendor de la ciudad, este segundo viaje me dio la oportunidad de conocer mejor esta Venecia rural y salvaje. Otra tarjeta de visita especial del país. Otro símbolo de Nicaragua. Otro motivo para querer un poco más a este país con nombre de mujer bella y bravía.

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Jack

Amante de la comida callejera, los autobuses incómodos, las carreteras polvorientas y los colchones en el suelo; amante de todo lo que está al otro lado de la ventana. Amante del mundo y de la buena compañía.

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